Quisiera hablar en nombre de los ganadores que no lo podré sino tal vez en nombre de mi padre. Recuerdo entonces su queja que nos fue, a la familia, reportada post mortem, y era que dijo a su hermarna que le habían costado caro cada uno de sus logros. Y es que a mí me parece que le habían costado nada menos que la vida o dado la receta de como morir de un cancer a los cincuenta y tres años. Los ganadores serán como los genios, no vivirán mucho. ¿A quien tienen que cobrar? esto sería la pregunta. Diré a la sociedad pero qué es la sociedad, entonces digamos al sistema porque ya se refiere de forma más precisa no simplemente a esta sociedad (y no a otra) pero a como funciona esta sociedad, pues haciéndoles cobrar caro sus logros a los ganadores es como funciona esta sociedad. Si también tienen familia lo pagaran también su familia, o se lo haran pagar ellos a su familia, y aquí se podría hacer un pleito a los ganadores; pero ya se sabe que si en una familia hay un ganador más se le elogia, más se vanagloria de tener uno en la familia, y suelo decir yo a quien quiere escucharme, tal vez queriendo que algo recaiga en mí de la gloria de mi padre (y por qué no si la he tenido que pagar en carne propia y viva), que mi padre acabó su carrera como Director del Liceo Francés de Madrid, haciéndome así cómplice del sistema. Pero el sosten de un ganador no es solo su familia, son más bien todos los perdedores: ¿Cuántos perdedores para un ganador? Recuerdo lo que me dijo un amigo acerca de los ciclistas que hacen le "Tour de France". Por uno, dos, tres, como máximo, de quien se habla, de quien se conoce el apellido, cuántos hay en el pelotón de quienes ni se sabra que hayan participado algún día a un "Tour de France". Pero mi amigo me habló más precisamente de los portabidones o encargados de llevar los bidones que no están aquí, en el "Tour de France", para ganarlo, sino para llevar bidones a los que tienen que ganarlo. Todos los perdedores somos entonces portabidones para los ganadores. Así todos los participantes de una competición que piensan como Pierre de Coubertin que: "L'important, c'est de participer." son también portabidones. Tal vez para mi padre no fue yo más que un portabidones. Qué risa taciturna la de mi amigo y yo cuando recordamos las últimas mesas que ocupábamos cuando participábamos a un torneo de ajedrez. Eramos entonces los portabidones de los ganadores. Nadie se acordara de nosotros, no podra nuestra familia vanagloriarse de nosotros, haciéndose así cómplice del sistema alabado por Pierre de Coubertin. En la tumba de mi padre, en lo alto de Granada está su tumba y viene esta inscripción que empieza con: Al Director del Liceo Francés de Madrid que es el más alto cargo que llegó a tener y que más le llevó a estas alturas donde está ahora y para siempre.
mercredi 14 février 2024
lundi 12 février 2024
Los perdedores
A los que las tienen siempre de perder les está negado el reconocimiento como el amor de los demás. Lo inicuo de una sociedad estriba entonces no tanto en sus injusticias, en sus disparidades, sino en que haya muchísimos más perdedores que ganadores, ya que el valor del ganador es proporcional o se estima y aprecia según el número de perdedores, va creciendo según va creciendo el número de perdedores. Luego ¿Qué privilegiamos más, a los artistas o a los deportistas? ¿Quiénes son los más representativos de nuestra sociedad? ¿De quiénes la sociedad se vale más? De los deportistas, no cabe duda alguna. Se ve el Presidente asistir a un partido de fútbol, no se le ve a una opera o a una concierto de música. Ahora esto es una pena si uno piensa a esta frase conocida de los competidores de ajedrez (hubo entre ellos famosos músicos) que dice algo así como: "si un concierto hace a todos felices sólo el que gana la partida de ajedrez es feliz". Desgraciadamente la competividad se ha extendido a todos los campos de la actividad humana (no sólo está en el ajedrez). De ella nadie se salva. Entra en la misma relación amorosa. Y en todos los campos hay entonces quienes las tienen siempre de perder. Pero como de ello no se vanaglorian pasan desapercebidos. No se puede ahí hablar de clases sociales aun siendo esta clase como decimos desfavorecida. Cuando uno dice este es un desgraciado no piensa obligatoriamente a un obrero pero sí a uno que las tiene siempre de perder. Ahora si la noción de desgraciado se ha ventilado algo más como si ha ganado en sutileza no es de extrañar que algunos ateniéndose a formas pasadas de la sociedad esten algo perdidos en tiempos donde era más fácil identificarlos porque solían pertenecer a una misma clase social que justamente estaban harto de tenerlas siempre de perder. Pues, que se les feliciten, gracias tal vez a sus reívendicaciones, el fenómeno a la vez que ampliado se ha democratisado. Ahora bien, era una utopía pensar que dejarían de existir los que las tienen siempre de perder cuando dejaría de existir esta clase social digamos oprimida. Pero no temen. Ahora los que las tienen siempre de perder están muy calladitos. Incluso, de verguenza, se hacen pasar por lo que no son o, muy buenos como son, se hacen partícipes de la victoria de los demás, llegan a felicitarlos, se conmueven de verdad cuando ven a otro ganar, cuando a otro ven ganar milliones como en estos juegos donde se sabe hay un ganador sobre ... da igual, ellos tan feliz, y esto lo saben los que las tienen siempre de ganar. También (por si acaso...) hicieron películas para ellos, que casi todas las películas son para ellos, los que las tienen siempre de perder, porque en estas películas pueden, gracias a dios, identificarse con ellos, los que las tienen siempre de ganar.
vendredi 9 février 2024
Verdad vivida contra verdad compartida
¿De qué podemos saber sino de nuestra vida? ¿Cómo puede nuestra inteligencia exceder nuestra vida? Tenemos la inteligencia de nuestra vida. En conformidad con nuestra vida. Conforme a la vida que nos permitió tener. Esta vida que sólo vemos a la luz de esta inteligencia. Tal vez si fuera otra nuestra inteligencia otra nos aparecera nuestra vida. Imaginársela distinta es ya vivirla distintamente. Pero no suele ser el caso ya que nos identificamos con ella: somos nuestra vida. Si le tocara a otro contarla y aunque la conocera tanto como la conocemos cuando nos hablaría de ella sería como si nos hablaría de otra vida. Eso es como lo del alma y del cuerpo: ¿quién ha visto a su alma y a su cuerpo ir por separado? Si yo hablo de mí hablo de mi vida, hablar de otra cosa sería hablar de lo que uno no sabe. Son muchos a hablar de lo que no saben. Se les complimentan. Mientras se le reproche a uno hablar de sí mismo. Tampoco quiere pasarse de listo quien habla de él. No pasa lo mismo con los que hablan de lo que no saben con una inteligencia que no tienen si la inteligencia de cada uno se limita a su vida, si la inteligencia humana no es más que una inteligencia de vida, de vida propia y no ajena. Entonces se pasan de listo. Y los que se les toman en serio se pasan de tonto. A uno no le sirve la inteligencia de un jefe de gobierno pero no puede prescindir de esta inteligencia que le permite gobernar su vida. Aquí está el quid de la cuestión: como nadie puede vanagloriarse de tener una inteligencia limitada al gobierno de su propia vida se luce de una inteligencia que querrá nada menos que ser universal, que extienda su jefatura a los demás. Tambien pretenderán a una verdad universal. Que cada vida tenga su verdad y que cada cual fuera en busca de ella o con pretensión de dar en ella, ya es mucho. Interesante sera luego para todos su verdad porque vivida no porque compartida.
mercredi 7 février 2024
Los tiempos cambian
Han cambiado los tiempos. Sí han cambiado los tiempos. Esta declaracción no chocara a nadie. Más bien es una perogrullada. El progreso, ya sabemos. Pero no se trata del progreso, ni siquiera de la aparición del movil o de Internet, que sí han cambiado mucho la vida de cada quisque. Ahora es otra cosa que por parecer inadvertida, (tal vez se debía a su sencillez, las cosas demasiadas sencillas no serán dignas de ser notadas) le chocaba más. Todavía se acordaba de un tiempo en que si se veía a alguien corriendo se preguntaba uno qué le pasaba a este tío. En aquel tiempo la gente solía andar mucho como de paseo y quien sabe si al mismo tiempo reflexionando, pensando, meditando; familias enteras, parejas, jovenes, no solo ancianos. En nuestros tiempos incluso se ve a los ancianos corriendo, no hay quien no hace su jogging. Esta practica del jogging le parecía muy afín con un tiempo del que se decía que todos estamos siempre corriendo en nuestras vidas. Es cierto sin embargo que hace más de una decenia salió esto de la marcha noruega que le hacía competencia al jogging. El bastón de los ancianos se ha algo modificado como democratisado ya que no son solo viejos que van andando con bastones en la marcha noruega. También ahora hay que aprender la técnica y los movimientos básicos de lo que pasaba por ser natural. Es que la técnica también ha entrado a formar parte íntegra de nuestro ser como por ella cambiado, modificado, como hemos ya dicho por el movil e Internet. Pero lo más significativo para él no dejaba de ser esto de estar todos siempre corriendo incluso en nuestro tiempo libre cuando antes se andaba. El andante movimiento en música moderadamente lento. El tempo (por no decir el tiempo) se ha accelerado. Cómo podemos entonces hablar de tiempo libre cuando el tiempo se ha accelerado, no dejando entonces (como dicen los italianos) tiempo al tiempo. Urge siempre urge. Urgencia como palabra ha entrado en nuestro vocabulario, en la misma actualidad, no hay actualidad donde no haya urgencia, donde no haya que correr. El jogging pudiera parecer absurdo porque no hay objeto, fin, ni siquiera destino, se corre por correr, en fin se corre sin saber por qué se corre, ni siquiera se lo pregunta uno. Bueno, no es cierto, piensa o mejor se le habran dicho que le hace mucho bien correr cuando antes, digamos en otros tiempos, se pensara o se dira lo mismo de andar. No vamos a discutir ahora de si andar o correr es lo que mejor le sienta al hombre sino afirmar simplemente que los tiempos han cambiado: que ahora se corre. Y allá él que no puede correr. También se puede decir que los tiempos se han hecho más duros: porque quien dirá que correr no cuesta más que andar como también quien dirá que corriendo se piensa más que andando, así que a tiempos más duros mejor pensar menos.
mercredi 31 janvier 2024
"Il n'y a pas d'amour heureux"
Ya no se sentía capaz de amor. Ya vendría a él el amor que no sería capaz de acogerle ni siquiera tal vez de reconocerle. Quien se lo creería. Había sido un enamorado ejemplar, casí con vocación o proporción o buenas disposiciones a serlo diríamos. Las pequeñas criaturas que había amado tanto les parecían ahora tan desprovista de encanto que tenía por fuerza que reconocer que solo podía proceder de una imaginación enfermiza y de una falta total de sentido de la observación como de espíritu crítico. Debería haberle saltado a los ojos las evidentes imperfecciones de estas pobres criaturas. Debería haberles amado por caridad, por compasión, pero no con pasión que era como los había amado. Se lo explicaría todo el rebullir de la sangre creando o provocando una gran emoción cegadora. Se necesita un flash para enamorarse. Ya en sí una gran potencia creadora, iluminadora, de un mundo ireal y fantasmagórico, pero también un pérdida total del sentido de la realidad, casi del conocimiento, un desmayo de la inteligencia. Cómo, se preguntaba, los hombres podían añorar este tiempo de los amores. No dice el poeta: "il n'y a pas d'amour heureux". No, él no fue feliz en amor, pero quién fue feliz en amor. Y qué decir de lo que resultaba del amor, de lo que engendraba el amor, de los avatares del amor. Eso se lo explicaba todo. Mejor quedarse allí y por ello muchos volvían al tiempo de sus amores. Por suerte no era el caso de quien los amores fracasaron a tiempo, o sea antes de los avatares. No tenía él entonces que sentir nostalgia hacía pasados amores. Mejor sentía ahora la mujer como más próxima, casi como una hermana, que todos éramos para él como hermanos y hermanas, tal vez porque menos a su contacto se sentía enajenado, alienado por eso del amor, sino fraternalmente próximo en el doloroso vivir, en la fastidiosa cotidianidad. De un cierto modo volvía a amarla por su dulzura por mucho que quisiera ser tan dura como el hombre, todavía cierto es por su diferencia anatómica como por sus acusadas formas que eran de suavidad y dulzura por mucho que el tiempo añadiéndose a los tiempos también tendera a borrarlas, a escamotearlas. Pero sobre todo por estas sus infinitas e indefinidas diferencias que solo, tal vez con la madurez, empezaba a notar claramente cuando se solía llamar el misterio femenino por los que la habían propulsada a mito porque no querían reconocer en ella a su hermana, a la hermana de su hermano el hombre. No se confundían pero sí se notaba que eran de la misma familia, el parentesco humano. No eran diosas. Ni siquiera diosas del amor. A ellas también le costaba caro el amor. A ellas también les cuece el amor, el fuego del amor, cuando sin cuidado se le acerquen, cuando sin cuidado les deja. Ah! queridas brujas, queridas brujas que fueran quemadas por los hombres. No podía él evitar de pensar, pero sería una heresía, que un mundo sin amor tal vez sería mejor a este mundo donde tanto daño el amor hacía a todos.
mardi 23 janvier 2024
A mi corazón
A mi corazón quisiera yo ponerle un ancla
A mi corazón que se va a la deriva quisiera yo ponerle un ancla
A mi corazón que se va a la deriva de forma tan desahuciada
Que bien me sé yo que lo que necesita es algo que le pesa
Algo que le pesa color de rosa es lo que mi corazón necesita
Pero solo al fondo del mar se encuentra donde viven las sirenas
Tras ellas tantas veces se me ha ido la fantasía cargada de amargura
Que mi corazón como caballito de mar ahora deriva libre de montura
Mecido por las olas, por las inumerables olas que a mi corazón marean
Y no se me vayan a preguntar adonde está mi corazón si está a la deriva
Ni por qué no tiene más esperanza que pueden tener restos de un naufragio
A mi corazón quisiera yo ponerle un ancla y no la encuentro
jeudi 11 janvier 2024
La víctima
No hay que fiarse mucho de su propio discurso. Pongamos que seamos víctima, pues lo somos doblemente si nos ponemos como víctima, si nos ponemos como víctima entonces lo somos también de nuestro propio discurso. Lo que menos se excusa. Si la víctima es pasiva, padece de un acto que le es contrario, en cambio no es pasivo quien construye su propio discurso como víctima. Además no es muy cierto que uno no haya participado un tanto, y no solo por su pasividad, a eregirse en tanto que víctima. O sea, lo mejor es siempre no fiar incluso desconfiar de su propio discurso, no encerrarse en él. Porque aquí no se trata de buscar justicia sino salida, cierta libertad hacia sí mismo como hacia los demás, y sobre todo de quedar abierto a todo discurso contrario, que no nos tomé al desprovisto como este espejo que a traición le devuelve su propio reflejo y le obliga a verse como nunca se ha visto y a admitir que no puede ser otro, que en otros términos puede dejarle confuso. No habra entonces uno que arrepentirse de haberse quedado tantos años prisionero de un discurso, y porque es siempre identitario, de una identidad errónea. De una cierta forma, y por lo tanto siempre es satisfactorio, le permite a uno mejor asumir su vida que no es su identidad sino un compromiso con los demás en lo que hay que admitir que uno no se lleva siempre la mejor parte, no se la tiene siempre de ganar. Si eso es ser víctima no lo es entonces de una forma absoluta tal como se suele entender y definir, siendo además sujeto a infinitas correcciones y sacando de ello igualmente infinitas lecciones.
mercredi 10 janvier 2024
El lector
No quería elevarse a esta lectura crítica y académica, con distanciamiento y supuesta objetividad que le daba una calidad casi científica y sobre todo autoridad; a esta lectura analítica hablando y distinguiendo el narrador del que escribe y dando como auténticos entes de ficción a sus personajes, luego este estudio sobre el tiempo y el espacio como elementos de la narración; no, no quería entrar en todo esta jerga en la que se complacían todos los especialistas en literatura. Los veía así como a adoradores de rodillas ante el altar de un Dios todopoderoso y creador que fuera el autor rezando y suplicando para que se le librara el enigma de la creación. Así quien llegara a lograr el estatuto de autor se mantendría a salvo de una lectura que en cambio no se ahorrara cada quisque de quien se dira que no hace más que contar su vida o de como ve la vida. Pues él en tanto que lector no veía más y no quería ver más que alguien que contara su vida y como ve la vida cualquiera que fuera su estatuto. No había para él uno que no llegaba a despegarse de la realidad y otro que llegaría entrando en la ficción a hacer arte, puesto que todo era ficción como todo era realidad subjetiva. Esto le daba un toque muy especial a sus lecturas. Podía leer una novela policiaca como El sueño de la razón de Berna González Harbour no mirando a una autora y su obra sino a una persona de aquí y ahora escribiendo, y esto lo cambiaba todo, y esto no lo distanciaba todo, ni lo preparaba para el culto, para la adoración, que es lo que llaman falsamente la crítica que suele ser laudativa; pero tampoco significaría que él no pudiera sentir sino todo el contrario auténticos sentimientos y humanos afectos hacia por ejemplo Berna González Harbour o cualquier otro que echara su mundo como su visión del mundo en la página. En este libro en particular Berna González Harbour no ponía solo sangre y sexo que suelen ser los dos ingredientes de las películas policiacas sino que les añadia el arte, en particular el arte pictórico. Pero no se quedaba allí. Como parece que el protagonismo de este mundo lo llevan los médicos (no tanto tocando a lo orgánico sino a lo psicológico), los, claro está, policías, como los periodistas, pues también estaban en la novela, cómo no iban a estar si la autora era de este mundo. Pero este mundo que era el de la autora no era la realidad sino ya una ficción, y no solo una ficción que compartía con sus lectores sino con todos los perteneciendo a este cierto mundo o ficción echo de arte, de cultura, de policías, de médicos de preferencia psicólogos, de periodistas que también hacen la realidad tal como nos la dan que leer, y asumían todos su protagonismo con orgullo y verguenza. Eso era lo que le contaba Berna González Harbour a lo largo de más de cuatrocientas páginas: su ficción del mundo en otra ficción que llamamos una novela policiaca, o sea, no hacía ni más ni menos que contar su vida o como veía la vida, esto a su vez pudiendo coincidir más o menos a como una cierta clase de lectores podían ellos mismos contar la vida o ver la vida, es decir, no solo con sangre y sexo sino también con arte y psicología y información o actualidad donde prima la cultura del suceso y la actuación policiaca.
mardi 2 janvier 2024
"Conócete a ti mismo"
Es difícil saber de sí
¿Quién se equivoca?
Tú eres humano
Ellos son humanos
El error es humano
Hablan
También hablan los silencios
Y la ausencia
También es la región más poblada
Sin embargo me convoca Sócrates
Seguiré investigando el caso mío
Aunque esté solo
Aunque no den señales de vida
Quienes pretenden bien conocerme
Y no me ayudarán en equivocarme
Pero qué difícil es saber de sí
Más le parece a uno saber de un muerto
Disculpen si ahora me quedo suspenso
Luego tal vez les digo
A no ser que los muertos se llevan su secreto
He caído en la cuenta de que yo no era yo
de que yo nunca supe ser yo con exactitud
y precisión de reloj suizo o
de flecha que da en el blanco
Todo fue tanteo en lo oscuro
sin asirse sino a su sombra
Si hubo encuentros fueron fortuitos
como lo es la felicidad
Cuando uno se pregunta a que se debe
en vez de preguntarse a quien se debe
Mas acierto ahora con mayor edad
y más felicidad que tuve nunca
No me pregunten quién me falta
puede ser mi contesta egoísta
como lo es la felicidad
cuando uno sabe de sí
lundi 1 janvier 2024
Los fantasmas
Hay en mi pensamiento muchos quehaceres
Siempre iré lento y con retraso doméstico
quitando polvo y arreglando mis papeles
dentro de esta casa vetusta con fantasmas
que no le dejan a uno vivir en paz y llaman
como si tuviera que revelarle su existencia
en mí ya que ellos no son más que espíritus
que me desvelan en las horas menos pensadas
del día y de la noche con sus fantasmagorías
Yo transponiendo para que les tomen en serio
pero si a mí me tienen loco yo les sé cuerdo
Disculpénme este ejercicio de puro exorcismo
dimanche 31 décembre 2023
El año nuevo
Los días salen buenos
pero yo ya no salgo
Sé que hay amores
pero yo ya no amo
Miro al mundo
pero el mundo no me mira
Estoy tranquilo
Sé que se animan en torno
y que gira la gran rueda
y que con ella están girando
pero yo ya no me muevo de casa
y mi casa está cada vez más adentro
donde no puede venir visitas
donde no hay ni Dios que salga
pero yo ya no los necesito
sólo descanso
sólo silencio
sólo yo año nuevo
con el nuevo año
Los fumadores
Entre humo viven
Que exhalen, expanden, reparten
Entre humo ellos se distinguen
Que hay todo tipo de fumadores
Pero todos fuman y todos humo ven
Cualquier forma que le den
Cualquier nombre que le den
Como nubes teman que se disipen
Y se queden con un cielo despejado
Donde no exista ni el humo ni el hombre
Nada ni nadie más que un inmenso vacío
samedi 30 décembre 2023
El enfermo
Es admirable el enfermo
En su lucha se adelgaza
Suda el admirable atleta
Vencerá o será vencido
No escatima sus esfuerzos
No se trata de vana gloria
La fiebre es del empíreo
Anticipo y fiel augurio
Es griego es romano
El augusto enfermo
Arde su cuerpo alto
En grados y sueños
En despierto delirio
Es vate si no miente
El cuerpo trasciende
En su pálida gracia
Alma canta su gloria
Su cuerpo casí dádiva
O graciosa ofrenda a
Los dioses del olimpo
vendredi 29 décembre 2023
Hombre trabaja al hombre
Hombre trabaja al hombre
Vi a muchos hombres trabajar
pero el hombre que descansa
también puede trabajar al hombre
Vi a muchos hombres trabajar
pero no trabajaban al hombre
Le aprendieron muchos trabajos
pero no a trabajar al hombre
Hombre trabaja al hombre
De cada hombre saldra un hombre
si el hombre trabaja al hombre
Entre los hombres vi a muy pocos hombres
Eran los hombres que trabajaban al hombre
Que cada hombre conozca a su hombre
Y por él no pregunten sino trabajen
al hombre que se hace
que se está haciendo
cada vez más hombre
Qué importa si luego se muere
Como en una película del oeste
dirán que ha muerto un hombre
jeudi 28 décembre 2023
El poder
De niño yo supe de política a mi pesar
aunque tardaría años en saber contestar
a la pregunta: ¿ Dónde está el poder?
Era una vez en casa entre cuatro paredes
cuando mi padre se quitaba el cinturón
Pero con los años me fueron engañando
como a todos con los palacios y otros
edificios prestigiosos del poder a visitar
Le gusta al turista que le mandan a pasear
dirá que ha visto dónde se ejercía el poder
Pero yo no podré olvidar las palizas
que nos daba el buen padre de familia
y los gritos y los lloros y el dolor y el miedo pues
ahí donde hay gritos lloros dolor miedo hay poder
Asi se entiende el secreto de las cuatro paredes
Ahora que lo pienso más puede ser que me equivoque
Puede que fuera mi madre aunque no llevaba cinturón
Más disimule si tiene apariencia de mujer el poder
porque ella no nos oía más que los gobiernos oyen
gritar llorar temblar a quienes desconocen al poder
mercredi 27 décembre 2023
Si uno es uno
Si uno es uno
todo le viene
confuso
Hay tantas cosas separadas
que le vienen disparadas
para al fin y al cabo
ser una en uno confuso
¿Quién ha amado?
si ha amado tanto
¿Y sus odios?
si reconciliado
¿Es uno quien busca
orden o caos?
Me veo uno pero
si me ven otro
¿Cuántos soy?
Y ¿de cuántos sonido
está hecho el sonido
de tu voz? te preguntarán
¿Es plural o singular? Pero si
uno es uno por qué la voz de uno
no será de uno y a decir volverás
Si uno es uno
todo le viene
confuso
Mas se aclara
cuando uno es
consigo mismo
lundi 25 décembre 2023
La sonrisa de la azafata
Aprendieron a sonreír las azafatas
Con esta sonrisa que va a los espejos
Que de tantos ensayos salió perfecta
Aunque algunos digan que la sonrisa de la azafata
Va al piloto habra otros para decir que va al copiloto
También la tomara por suya el que está en "class affair"
Como todos nosotros que viajamos más bien en "low cost"
Pero aprendieron a sonreír a todos nosotros las azafatas
Aunque yo tengo mi idea sobre la sonrisa de la azafata
Es que padecimos de esta ilusión que sonríe la azafata
Cuando es un rictus amargo que le queda de tanto esfuerzo
Luego han perdido la sonrisa en tantas horas de vuelo
En mi inmueble abajo volvía de su trabajo una azafata
Nunca la ví sonreír, pobre azafata me daba pena verla
Mientras seguiran sonriendo las que sueñan con ser azafatas
Porque como yo y como todos ven en la sonrisa de la azafata
A toda la azafata cuando la azafata se ha ido con su sonrisa
Cuando la azafata con su sonrisa no son más que un espejismo
dimanche 24 décembre 2023
El enfermo
Qué la vida luche y de ahí dicen hay que luchar por la vida, yo no me creo nada. La vida vive. La vida se contenta y conforma con vivir. No sabe hacer otra cosa. No sabe luchar contra la enfermedad y menos contra la muerte. Donde hay goce hay vida. Ahí se multiplica. En cambio lo que sufre le es insufrible. Así en la enfermedad es el cuerpo que tiene que reunir todas sus fuerzas para que no se le escapa. Tú eres insano le gritara la vida, déjéme, suélteme. Y el cuerpo, que está a punto de agotarse y no poder retenerla más, hace todo para que reencuentre en él condiciones más acomodadicias, más confortables, más mullidas, que son para ella la vida como condiciones sine qua non. Puede ser que momentáneamente, logre que se quede. Ha restablecido en él las condiciones de vida. Pero como en la lucha ha dejado mucha fuerza necesita un tiempo de recuperacíon. Hablamos de convalescencia. Qué Paz siente de súbito el enfermo, se han relajado las tensiones, y aunque se siente flojo se siente más tranquilo que nunca, más relajado que nunca. También ha aprendido algo: nada de voluntad, nada de ser valiente o cobarde. Al hombre enfermo si le toca no le concierne. Nunca él personalmente. Que no se sienta afligido. Que no haga de ello un asunto personal. No está tocado él por la gracia o por la desgracia. Y qué sabe él de la gracia o de la desgracia. Menos de ellos sabra la vida a quien le importa un rábano la gracia o la desgracia. La vida vive. No piensa. No necesita pensar para vivir. Eso sera cosa del hombre, de este que dijo: yo pienso entonces vivo. Pero el enfermo lo ha notado en su carne, en su propio cuerpo, que nada dependía de él y menos de su pensamiento, que existir no era asunto suyo, que sólo podía asistir impotente a su propia suerte. Lo mejor entonces es callar. Demasiados hablan de lo que no experimentan. Tampoco esperar. Para qué esperar. Parece que con la enfermedad recorre el enfermo todo este camino. Y es porque al final calla que todavía el hombre que no es enfermo actua como si la vida le pertenecera, como si la vida fuera suya. Igual que él que ama piensa que el amor es suyo cuando es de todos o de nadie. Qué le importa tú en particular: sólo la vida vive y para vivir vive donde puede vivir y vivir mejor porque la vida si algo busca es más vida. Pero que no se equivoquen. No es una situación triste. No en todo caso la del enfermo que acaba abandonándose con delicias a su suerte. Nadie está aquí para perjudicarle lo sabe, y si no lo sabe lo siente. Menos si libra su cuerpo y su alma a la horda científica o siga hasta el final con esta mentalidad de propietario cuando sólo somos inquilinos sobre la tierra, ni hablar del cielo donde ni siquiera los pájaros hacen su nido.
El vacío
Les voy a hablar del vacío
Que yo no tengo fe en Dios
Ni en la patria ni en la familia
Pero sí en el señor de la calle
Cuando a mí me abre su corazón
No pasa así con la familia
Que donde busco su corazón
No encuentro más que vacío
Igual ocurre con la patria
Por no hablar de Dios
Que todo pasa como si él no existiera
Y en vez de su corazón fuera el vacío
Está el vacío ganando cada vez más terreno
Y como se trata de nada
Nadie se percata de nada
Menos quien hace el sutil distingo
Entre
El corazón que da vida
Y
El corazón que da amor
Cuando a cada paso que él hace
Le parece que se abre el suelo
de tanto vacío como encuentra
Están bien los corazones en su sitio
Es pura observación médica cirúrgica
De ahí que no hay por qué inquietarse
Diran las fuerzas terrestres y aéreas
Pero yo les digo y no dejaré de decir
Mientras no dejaran de no escucharme
Que está ganando el vacío cada vez más terreno
Puesto que en cada corazón que va buscando uno
Se va encontrando con el vacío
Dicen que no existe el vacío
Y si sólo existiera el vacío