lundi 12 février 2024

Los perdedores


A los que las tienen siempre de perder les está negado el reconocimiento como el amor de los demás. Lo inicuo de una sociedad estriba entonces no tanto en sus injusticias, en sus disparidades, sino en que haya muchísimos más perdedores que ganadores, ya que el valor del ganador es proporcional o se estima y aprecia según el número de perdedores, va creciendo según va creciendo el número de perdedores. Luego ¿Qué privilegiamos más, a los artistas o a los deportistas? ¿Quiénes son los más representativos de nuestra sociedad? ¿De quiénes la sociedad se vale más? De los deportistas, no cabe duda alguna. Se ve el Presidente asistir a un partido de fútbol, no se le ve a una opera o a una concierto de música. Ahora esto es una pena si uno piensa a esta frase conocida de los competidores de ajedrez (hubo entre ellos famosos músicos) que dice algo así como: "si un concierto hace a todos felices sólo el que gana la partida de ajedrez es feliz". Desgraciadamente la competividad se ha extendido a todos los campos de la actividad humana (no sólo está en el ajedrez). De ella nadie se salva. Entra en la misma relación amorosa. Y en todos los campos hay entonces quienes las tienen siempre de perder. Pero como de ello no se vanaglorian pasan desapercebidos. No se puede ahí hablar de clases sociales aun siendo esta clase como decimos desfavorecida. Cuando uno dice este es un desgraciado no piensa obligatoriamente a un obrero pero sí a uno que las tiene siempre de perder. Ahora si la noción de desgraciado se ha ventilado algo más como si ha ganado en sutileza no es de extrañar que algunos ateniéndose a formas pasadas de la sociedad esten algo perdidos en tiempos donde era más fácil identificarlos porque solían pertenecer a una misma clase social que justamente estaban harto de tenerlas siempre de perder. Pues, que se les feliciten, gracias tal vez a sus reívendicaciones, el fenómeno a la vez que ampliado se ha democratisado. Ahora bien, era una utopía pensar que dejarían de existir los que las tienen siempre de perder cuando dejaría de existir esta clase social digamos oprimida. Pero no temen. Ahora los que las tienen siempre de perder están muy calladitos. Incluso, de verguenza, se hacen pasar por lo que no son o, muy buenos como son, se hacen partícipes de la victoria de los demás, llegan a felicitarlos, se conmueven de verdad cuando ven a otro ganar, cuando a otro ven ganar milliones como en estos juegos donde se sabe hay un ganador sobre ... da igual, ellos tan feliz, y esto lo saben los que las tienen siempre de ganar. También (por si acaso...) hicieron películas para ellos, que casi todas las películas son para ellos, los que las tienen siempre de perder, porque en estas películas pueden, gracias a dios, identificarse con ellos, los que las tienen siempre de ganar.

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire