Hoy los ojos de mi mente han recorrido mucho camino. Decir desabusado es decir como vuelve uno con los ojos de la mente de un recorrido tan largo. Alumbrado camino por las luces de los más grandes pensadores de Occidente y por ellas magnificado. Grato recuerdo de cómo me sentí en él a gusto. Cuando ahora solo me queda mucho cansancio y oscuridad en la oquedad de mi cerebro. Es apenas si puedo escribir estas líneas que son más de desencanto. Su exaltación me ha correspondido y me ha dejado como el humo ha correspondido al fuego y lo ha dejado una vez apagado. Ha tardado un poco sí. Y más desahuciado me siento. Porque todo esto no fue pura imaginación mía ya que lo ví con los ojos de la razón que esos son los ojos de mi mente aunque sí por ellos, los grandes pensadores de Occidente, encendidos. No por lo tanto deja de ser una ilusión de óptica ya que con estos ojos míos no vuelvo a encontrarle este camino sino más que aquí y ahora el derrotero seguro de sus más generosos y humanos pensamientos. Mas. Se me vuelve a la mente, como uno que después de haberlo perdido recobra el conocimiento, este refrán popular que dice que no se escarmienta en cabeza ajena. Lo leído no es lo vivido. Ya se lo dije : el humo se ha disipado y queda a las claras que no existe tal camino, que no ha existido y no existira nunca jamás, sino este fuego que en el camino aportaron los hombres y más deslumbra que alumbra, y que si calienta también quema quien de él demasiado se acerca. El camino y el fuego son los dos elementos de un mito humano y este mito humano tiene el claro nombre de Historia. A mí se me antoja decirlo así ya que no veo más ni siento bajo mis pies descalzos que la tierra desnuda y fría.
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