Ha muerto un hombre,
tal vez no lo recuerda nadie.
A los muertos los enteran los vivos
viviendo por encima de ellos.
Ya no se ven bajo la tierra que pisan
firmes, alegres, con implacable ímpetu.
El muerto no se ve que lo están pisando
fuerte, que tal vez gime, llora, grita,
bajo sus crueles y despiadadas pisadas.
Si es que es así hombre que se ha de pisar
la tierra que nunca han de volver a pisar.
Cuando no más que ayer resonó bajo sus botas
como en toda la casa resonó la voz cruenta
del hombre muerto.
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