vendredi 16 août 2019

Conversación con un muerto


Ni recuerdo cuando has muerto, ¿bastante tiempo ?, verdad, ¿Qué pregunta ?, me diras, cuando para ti el tiempo ha dejado de pasar, que esto es la nueva condición tuya que te envidio. ¿Recuerdas ? Bueno, cómo puedes recordar si has muerto, aunque tampoco me creo todas estas tonterías de que se pasa por el lethe cuando se va uno al infierno. Disculpa si no tengo piedad a los muertos. Ya sabes nunca fue hipócrito, sencillo, inocente,¡sí ! Pero no hipócrito. Muchos hablan mal de las personas y cuando están muertas de malas pasan a ser buenas, y más cuando fueran importantes. Es como si ellas habran pasado por el río lethe no el muerto de poco que se acuerdan de quien era. Yo no te he olvidado. Fuíste él que me dio palizas, fuíste él que me insultó de holgazán, de tonto ; fuíste él que me echó a tierra y me puso más bajo que tierra, ¡hombre ! Como quieres que esto se olvidé así por las buenas, así porque has muerto, que el tiempo no lo entierra todo. Aunque aquí sí que te han enterrado, empezando con tu mujer. No tardó mucho, en su lecho de muerte todavía caliente estaría tu cuerpo, cuando ella ya calentara el suyo con otro hombre. Yo en aquel entonces te lloraba como quien acaba de perder a su padre. El golpe fue contundente y de repente, digo el de tu muerte, y como cuando me golpeaste me dio de lleno y fuerte.¡Sí ! Lloré tu muerte. ¡Sí ! Sencillamente. Mi suegro ¿Recuerdas? Te voy a ayudar : él que salía de pesca contigo, Antonio se llamaba y sigo llamándose, pienso yo ; pues, Antonio mi suegro, tu amigo de pesca, decía que en tiempo de Franco nadie abriría la boca en contra cuando una vez muerto todos a ladrar como perros. Habras sido tú uno de estos despotas, pequeños tiranos de casa, que solo una vez muertos en contra se puede uno abrir la boca. Posiblemente sí, que incluso ahora el miedo a palizas me tiene tieso como antes cuando las recibía. Pero, como ves no he cambiado un ápice y estoy siempre para recibirlas de tu autoridad puesta a mal, porque pueden declarar a mi favor de que no he esperado el día de tu muerte. Ahora, como tampoco quiero que me consagren como santo y martirio, no te doy la absolución de todo pecado. ¿Me entiendes?,¡Nunca me has entendido! ¿Cómo me vas a entender ahora?

Ví titilear una estrella en una noche andaluza que pasé a cielo raso preguntándote que me contestara porque acabaste de morir sin que tengamos nunca una conversación de padre a hijo. De sencillo e inocente como era vi en esta estrella tu contesta como si brillara por mí cuando tú nunca vivíste por mi, ni siquiera como un padre. Esta estrella era una estrella fugaz como tu vida fue una estrella fugaz. Ahora te llevó cinco años más de vida y es como si te sobrevivira, ¿entiendes?, no como si fuera tu hijo pero un hombre que te ha superado en edad. También levanta esta antigua sospecha que tenía cada vez que me pegabas : que tú no eras mi padre, que sino no me pegarías así y más : de vez en cuando me hablarías como un padre habla con su hijo. Gracias a Dios, padre, no tengo hijo porque sino no sabré como hablarle a mi hijo, ya que tú no hablaste con el tuyo. Ya sé, no era lo mismo con mis hermanos. De allí mi sospecha. Mi sospecha se hizo más sospecha cuando tu mujer empezó ser la mujer de otros, que tal vez siempre lo fue. Y tus palizas a tu mujer, que también a ella la pegaste, recuerdo una cierta noche, ¿Recuerdas? ¡No! ¡Cómo vas a recordar! Y tus palizas no sé si se justificaban al momento pero sí que tenían un carácter profético y quien sabe si no se fundaban en un pasado desconocido de mí, pero que participó a mi nacimiento. ¿Contigo te llevaras un secreto de familia, el de la infidelidad de tu mujer? Pues es un secreto a voces cuando uno se lleva la cuenta de todos los hombres que si te fueron posteriores y nada dicen de los anteriores sino que también pudieran ser numerosos. En vez de decirte burradas preferiras padre que te doy noticias de Daniel que también se llama Pascual como tú ; o de Bernard, ¿No? No de Bernard. Disculpe padre se me olvidaba vuestro último enfado cuando Bernard para acercarse de su padre, para reclamarse de ti se hizó nacionalista ¿No fuiste tú « pour l'Algérie Française » y no encontró más de tu parte que rechazo porque te habías convertido en un socialista de buen tono, reservándote lo de despota, de tirano, para casa adentro. Entonces Bernard no dio conmigo la vuelta a los hospitales acompañandote en tu última gira no muy divertida, la verdad. Pues, que lo quieras o no, te voy a dar noticias de Bernard.¿Recuerdas ? ¡No ! No recuerdas cuando se quedó Daniel con vosotros en Nueva Caledonia mientras nos mandabaís a Bernard y yo con un año de antelación a un pensionato de Francia, que recien salidos estábamos del pensionato de Nouméa. Pues, siendo yo el mayor, tenía que cuidar de Bernard e informarles por carta de cómo Bernard se había comportado. No lo hice. Ahora sí, que lo quieras o no, te diré como se porta Bernard. Siempre como uno que no tiene padre ni madre a su lado y busca familia en la patria y porque tampoco allí la encuentra, en la droga busca su fin y su felicidad. Más noticias te daré más tarde si quieres, padre, que ahora me llaman los vivos a que los atienda, ya sabes como yo valgo para estas cosas, padre, que bastante lo aprovechaste.

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