Ni recuerdo
cuando has muerto, ¿bastante tiempo ?, verdad, ¿Qué
pregunta ?, me diras, cuando para ti el tiempo ha dejado de
pasar, que esto es la nueva condición tuya que te envidio.
¿Recuerdas ? Bueno, cómo puedes recordar si has muerto, aunque
tampoco me creo todas estas tonterías de que se pasa por el lethe
cuando se va uno al infierno. Disculpa si no tengo piedad a los
muertos. Ya sabes nunca fue hipócrito, sencillo, inocente,¡sí !
Pero no hipócrito. Muchos hablan mal de las personas y cuando están
muertas de malas pasan a ser buenas, y más cuando fueran
importantes. Es como si ellas habran pasado por el río lethe no el
muerto de poco que se acuerdan de quien era. Yo no te he olvidado.
Fuíste él que me dio palizas, fuíste él que me insultó de
holgazán, de tonto ; fuíste él que me echó a tierra y me
puso más bajo que tierra, ¡hombre ! Como quieres que esto se
olvidé así por las buenas, así porque has muerto, que el tiempo no
lo entierra todo. Aunque aquí sí que te han enterrado, empezando
con tu mujer. No tardó mucho, en su lecho de muerte todavía
caliente estaría tu cuerpo, cuando ella ya calentara el suyo con
otro hombre. Yo en aquel entonces te lloraba como quien acaba de
perder a su padre. El golpe fue contundente y de repente, digo el de
tu muerte, y como cuando me golpeaste me dio de lleno y fuerte.¡Sí !
Lloré tu muerte. ¡Sí ! Sencillamente. Mi suegro ¿Recuerdas?
Te voy a ayudar : él que salía de pesca contigo, Antonio se
llamaba y sigo llamándose, pienso yo ; pues, Antonio mi suegro,
tu amigo de pesca, decía que en tiempo de Franco nadie abriría la
boca en contra cuando una vez muerto todos a ladrar como perros.
Habras sido tú uno de estos despotas, pequeños tiranos de casa, que
solo una vez muertos en contra se puede uno abrir la boca.
Posiblemente sí, que incluso ahora el miedo a palizas me tiene tieso
como antes cuando las recibía. Pero, como ves no he cambiado un
ápice y estoy siempre para recibirlas de tu autoridad puesta a mal,
porque pueden declarar a mi favor de que no he esperado el día de tu
muerte. Ahora, como tampoco quiero que me consagren como santo y
martirio, no te doy la absolución de todo pecado. ¿Me
entiendes?,¡Nunca me has entendido! ¿Cómo me vas a entender ahora?
Ví titilear
una estrella en una noche andaluza que pasé a cielo raso
preguntándote que me contestara porque acabaste de morir sin que
tengamos nunca una conversación de padre a hijo. De sencillo e
inocente como era vi en esta estrella tu contesta como si brillara
por mí cuando tú nunca vivíste por mi, ni siquiera como un padre.
Esta estrella era una estrella fugaz como tu vida fue una estrella
fugaz. Ahora te llevó cinco años más de vida y es como si te
sobrevivira, ¿entiendes?, no como si fuera tu hijo pero un hombre
que te ha superado en edad. También levanta esta antigua sospecha que tenía
cada vez que me pegabas : que tú no eras mi padre, que sino no
me pegarías así y más : de vez en cuando me hablarías como
un padre habla con su hijo. Gracias a Dios, padre, no tengo hijo
porque sino no sabré como hablarle a mi hijo, ya que tú no hablaste
con el tuyo. Ya sé, no era lo mismo con mis hermanos. De allí mi
sospecha. Mi sospecha se hizo más sospecha cuando tu mujer empezó
ser la mujer de otros, que tal vez siempre lo fue. Y tus palizas a tu
mujer, que también a ella la pegaste, recuerdo una cierta noche,
¿Recuerdas? ¡No! ¡Cómo vas a recordar! Y tus palizas no sé si se
justificaban al momento pero sí que tenían un carácter profético y
quien sabe si no se fundaban en un pasado desconocido de mí, pero
que participó a mi nacimiento. ¿Contigo te llevaras un secreto de
familia, el de la infidelidad de tu mujer? Pues es un secreto a voces
cuando uno se lleva la cuenta de todos los hombres que si te fueron
posteriores y nada dicen de los anteriores sino que también pudieran
ser numerosos. En vez de decirte burradas preferiras padre que te doy
noticias de Daniel que también se llama Pascual como tú ; o de
Bernard, ¿No? No de Bernard. Disculpe padre se me olvidaba vuestro
último enfado cuando Bernard para acercarse de su padre, para
reclamarse de ti se hizó nacionalista ¿No fuiste tú « pour
l'Algérie Française » y no encontró más de tu parte que
rechazo porque te habías convertido en un socialista de buen tono,
reservándote lo de despota, de tirano, para casa adentro. Entonces
Bernard no dio conmigo la vuelta a los hospitales acompañandote en tu
última gira no muy divertida, la verdad. Pues, que lo quieras o no,
te voy a dar noticias de Bernard.¿Recuerdas ? ¡No ! No
recuerdas cuando se quedó Daniel con vosotros en Nueva Caledonia
mientras nos mandabaís a Bernard y yo con un año de antelación a
un pensionato de Francia, que recien salidos estábamos del
pensionato de Nouméa. Pues, siendo yo el mayor, tenía que cuidar de
Bernard e informarles por carta de cómo Bernard se había
comportado. No lo hice. Ahora sí, que lo quieras o no, te diré como se porta
Bernard. Siempre como uno que no tiene padre ni madre a su lado y
busca familia en la patria y porque tampoco allí la encuentra, en la
droga busca su fin y su felicidad. Más noticias te daré más tarde
si quieres, padre, que ahora me llaman los vivos a que los atienda, ya sabes como yo valgo para estas cosas, padre, que bastante lo aprovechaste.
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