No, nadie existía para que él existiera, ni siquiera quienes le dieron vida. Si se le complimentaba no podía evitar pensarlo. Si el complimento, la alabanza, le estaba destinado. Que eran palabras, solo palabras, no actos. Y si venían actos pero no venían actos estaba preparado a recibirlos como deudas que pagar al contado. Sí siempre iría buscando en que resquicio podía seguir existiendo quien al parecer daría señales de existir para que él existiera. Pero mientras tanto se defendía como podía de quienes le negaban la existencia.
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