El hombre
trataba de saber lo que era la vida. Era de buena mañana. Apenas
clareaba el día. Cuando se levantó todavía dormía su perro.
Llegaba a una edad en que uno se levanta temprano. No fue siempre el
caso en su vida. Y en el que uno empieza a reflexionar, a meditar. No
fue siempre el caso en su vida. Pasó tan rápida. Le parecía que
aminoraba el paso. A no ser que fuera el suyo de paso que aminoraba.
Estaba casado. Su mujer enferma. Casado y solo. Pero ¿no es siempre
el caso ?. Jubilado. No trabajaba. Se ocupaba, eso sí. Solía
empezar sus días con ejercicios de táctica de ajedrez. Pero ante
todo algo leía de una edición bilingüe, era otro ejercicio, de
traducción esta vez, a que se dedicaba. Pero esta mañana, de buena
mañana, se preguntó lo que era la vida, y como no había estudiado
mucho de filosofía se hizo fuerte de las herramientas que tenía al
alcance de la mano.
A ver, si la
vida fuera como un ejercicio de táctica en ajedrez. Los jugadores de
ajedrez solían quejarse de que cuando los problemas de táctica
surgían en el tablero los encontraban desprevenidos. En cambio,
cuando se ejercitaban a la táctica era como si se les decía :
mira, aquí hay un problema de táctica y se empeñaban en resolver
el problema de táctica. Tan sencillo como eso. Pero la vida no es
tan sencilla como eso. Hay problemas en la vida, eso sí. Pero que no
se presentan como ejercicios que hacer, sino que nos pillan igual de
desprevenidos que en el tablero a un jugador de ajedrez. El hombre se
mostraba satisfecho. Empezaba a clarear no solamente el día sino su
propia concepción de la vida. Sin embargo, se decía, me queda
herramientas, ¿por qué no utilizarlas ?
A ver, si la
vida fuera como un ejercicio de traducción. En realidad surgió
primero ante los ojos de su imaginación el texto de la canción para
que se pueda leer a la vez que se canta. Era el karaoke. Lo había
visto a la tele, cuando de pronto las letras de la canción no salían
y tenía que seguir cantando el seleccionado para dicho juego. Aunque
ya se sabe : la vida no es un juego. Pero también a veces te
deja plantado sin las palabras de la canción, pensaba el pobre
hombre. Pero, en traducción se complica un poco la cosa, seguía
pensando. No siempre se puede traducir palabra a palabra, a veces hay
que buscar otras que pertenecen al mismo género o no : en vez
de un verbo poner un adjetivo, un artículo en vez de un pronombre …
y otras veces no traducirlo todo.
Con la
historia, la gran historia, añadió el hombre que no sabía más de
historia que de filosofía, los hombres tratan de saber de su vida,
de su vida pasada como futura porque alguien (no sabía quien) dijo
que la historia se repite. No sabía tampoco por qué esto le vino a
la mente, esto de la historia que él no conocía. Aunque algo sí
había oido pero no de la gran historia. Hubo un hombre rico :
abuelo, bisabuelo, bis bis bis bisabuelo, en la familia, que lo hechó
todo a perder. Y se preguntó el hombre ¿qué dirían de él ?
¿qué pensaran de él ? sus nietos, bisnietos, bis bis bis
bisnietos, si lo echara él todo a perder. Que para que se repita la
historia primero tiene que caer en el olvido o solamente acordarse un
poco, muy poco, aunque lo suficiente para decir que se repite cuando
tal vez no es exacto porque no se sabe todo, todas las palabras de la
canción y, lo que se sustituye, lo que se quita, lo que se añade, no
traduce fielmente lo que fue. Así es la vida. Así va la vida.
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