Quiero
exponerles el caso raro y extraño de un soñador de España. Hechó
el ancla en un mar de sueños que creyó ser tierra española.
Está ahora
que escucha una Malagueña de Isaac Albéniz y se dice esto es España
y aquí tengo a una malagueña.
En la Mancha
preguntara, claro está, por Don Quijote de la Mancha y su amigo
Sancho Panza.
En el
viviran algunos personajes más que nunca tocaron la tierra de
España, pero siempre se pueden encontrar entre las páginas de un
libro.
En el
sonaran algunas que otras músicas celestiales que si expandieron su
vuelo por las tierras de España allí no fue su reino.
Con una
granadina se casó y fue otro sueño que fracasó. Fue un suspiro el
suyo. El suspiro del rey moro cuando dejó a Granada cuando dejó él
a su granadina.
Que la vida
también es sueño dijó Pedro Calderón de la barca. Y más, más
cuando se sueña como la soñó el soñador de España.
Está ahora
que escucha de Isaac Albéniz Zambra granadina y este aire le
recuerda el aire de su novia granadina. De verdad nunca supo quien
era. Tal vez era solo un aire de España.
También de
día le castigó el sol de España. Pero en sus noches brilla, y con
el sol de España se reconcilia.
Se conoce
los campos de Castilla por haberlos leído no pisado. Y si un día
sus pies pisaron las playas de andalucía ya se borraron sus huellas.
Pero está y estará para siempre jamás con los que soñaron a
España.
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire